Rapapolvo a los productos milagro

Anuncio de alcachofa de Laón.

Anuncio de alcachofa de Laón.

Bien por el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA). Este organismo ha puesto en manos de la Fiscalía el contenido de los anuncios de dos productos supuestamente adelgazantes primero por emitirse en horario protegido, algo que en principio no tiene por qué ser culpa del anunciante; segundo por prometer una pérdida de peso excesiva y ultrarrápida, un mensaje diametralmente opuesto al que normalmente dan los especialistas para adelgazar de manera saludable.

De esta manera, el té chino del doctor Ming y la alcachofa de Laón tendrán que vérselas con las autoridades legales por anunciar cosas como “perder dos kilos cada tres días” o ser “la mejor solución para adelgazar tres kilos en una semana”.

No obstante, y a pesar de lo encomiable de la iniciativa del CAA, no queda más remedio que preguntarse qué ha hecho el Ministerio de Sanidad al respecto y cómo es posible que año tras año los usuarios sigan cayendo en semejantes trampas. Estos anuncios y otros muy parecidos están presentes en las parrillas de todas las televisiones; no solamente las andaluzas, y cobran especial fuerza en fechas como estas en las que queremos hacer desaparecer como por encanto los excesos culinarios navideños.

Además, Facua ya advirtió en el mes de agosto del fraude de la Alcachofa de Laón, un extracto vegetal muy usado en fitoterapia, aunque no para quemar grasas ni para adelgazar. El concentrado de alcachofa alivia las digestiones pesadas gracias a su acción beneficiosa sobre el páncreas, el hígado y la vesícula biliar. Asimismo, contribuye a reducir el colesterol y tiene un efecto diurético.

Precisamente esta cualidad es la que utilizan algunos fabricantes para anunciar a bombo y platillo que la alcachofa es un potente quemagrasas, cuando no es así. Por este motivo, la organización que defiende a los consumidores no dudó de calificar el producto de fraudulento, ya que no solamente es falso lo que promete, sino que además tiene un precio abusivo (resulta 800 veces más caro que el extracto de alcachofa de una marca reconocida de productos fitoterapeuticos).

Más chapucero incluso que la mítica alcachofa es el té del doctor Ming, una “mezcla natural de hierbas orientales que nos ayuda a eliminar todo lo que nos sobra” sin especificar si este excedente son kilos, vello corporal, energía vital o qué. Por el escandaloso precio de 34,90 euros el consumidor puede adquirir 60 bolsitas de esta misteriosa infusión cuyo artífice, el doctor Ming, tiene un sospechoso parecido con el filósofo Yukuzawa Yukichi, quien aparece en los billetes de 10.000 yenes japoneses, tal y como se advierte en este blog mexicano nada menos que en 2010.

Cada caja da para un mes de tratamiento y lo mismo te hace adelgazar que te relaja y te normaliza el colesterol y los triglicéridos. Claro, que teniendo en cuenta que en 20 días eres una persona absolutamente diferente… igual compensa.

Los especialistas y los defensores de los consumidores avisan de que casi siempre estos productos constituyen un fraude económico más que un riesgo real para la salud. Sin embargo, no estaría de más que los usuarios hiciéramos un exhaustivo examen de conciencia, ya que tampoco sería la primera vez que las prisas por tener un cuerpo 10 cuestan caro al que quiere tomar el atajo a base de productos que se venden con el reclamo de “natural” o “vegetal” (algunas setas venenosas matan y son muy naturales).

Hace una década, las revistas The New England Journal of Medicine o The Lancet ya advirtieron de que Aristolochia fangchi, una hierba china utilizada para adelgazar, elevaba el riesgo de cáncer renal e incluso de muerte por afectos adversos nefrológicos muy severos. Asimismo, las Actas Urológicas Españolas publicaban, en septiembre de 2005, un trabajo realizado por el Servicio de Urología del Hospital del Mar de Barcelona en el que se llamaba la atención sobre los graves efectos nefrológicos y urológicos que podía tener el consumo de ciertas variedades de Aristolochia y del peligro que encierra tomarlas (todas ellas) durante periodos prolongados debido al efecto nocivo del ácido aristolócico.

Para terminar, y además de la reflexión de los consumidores, yo me atrevería a pedir la de los medios de comunicación. Durante mi trayectoria profesional he escrito en innumerables ocasiones sobre productos engañosos, dietas milagro, remedios para nada… pero mi voz se ha visto acallada, y mucho, por los anuncios grandes y a todo color que se insertaban en las mismas páginas. “La pela es la pela”, decían algunos y de hecho sería absurdo obviar cuál es la fuente de financiación de los medios. Sin embargo, si a los organismos e instituciones se les pide responsabilidad y no hacer caja a toda costa cuando lo que está en juego es la salud, otro tanto debería hacerse con los medios de comunicación. Por eso, una vez más, bien por el Consejo Audiovisual de Andalucía.

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