“Internet es un estercolero”

Rue 13 del Percebe. | Ibánez

Rue 13 del Percebe. | Ibánez

Pues sí que estamos buenos.

Después de atentar contra la regla más básica de eso que llaman trabajo de la marca personal; que entre otras cosas incluye actualizar tu blog, ahora me pongo al día metiéndome en un pequeño charco.

Verdaderamente lo siento por un par de gurús y sin embargo amigos de esto del bloguerismo y la comunicación digital que cuando lean esto (si es que han podido pasar del titular sin caer fulminados) quizá se tiren de los pelos porque no he seguido su consejo cuando les planteé la idea de escribir este post: “Tú calla”.

Hace unos días impartí una pequeña charla para médicos con el objetivo de que perdieran el miedo a meterse de lleno en el mundo de las Redes Sociales, concretamente en Twitter.

Después de una hora y media metida en el papel de groupie ensalzando las maravillas que ofrece la red de microblogging para el mundo sanitario, hablando de cómo pueden sacarle partido en su rutina diaria y de ponerles varios ejemplos de profesionales que se están desenvolviendo más que bien en la esfera Twitter, me di cuenta de que lo que verdaderamente preocupaba a la mayoría de los asistentes era la posibilidad de que cualquier energúmeno, incluyendo colegas celosos y pacientes descontentos fuera de control, pudieran ponerles a parir impunemente en la red.

No estoy muy segura de que mis explicaciones acerca de cómo bloquear a un usuario maleducado, de cómo contestar (o no) a un comentario desagradable, de cómo enterrar a un troll o de cómo denunciar un uso abusivo de esta plataforma tranquilizasen a mi temerosa audiencia. A mí en cambio sí me llego, clara y nítida, una frase que se me clavó en el alma y que es la que da título a este post: “Internet es un estercolero”.

Pocos días después se producía el asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, y se desató ese fenómeno tan nuestro de poner el grito en el cielo sobre cosas de las que no tenemos ni idea y dar tumbos como pollos sin cabeza anunciando medidas legales que no se sabe, en primer lugar, si son necesarias y, en segundo, ni cómo se van a articular, ni cómo se van a implantar, ni cómo se van a cumplir y, sobre todo, cómo se van a controlar.

En medio de todo este despropósito volvimos a escuchar y leer frases semejantes, algunas de ellas tertulias periodísticas. ¡Qué apuro ver la carita de Enrique Dans hablar de esto en un programa nocturno con profesionales de la comunicación que estaban completamente a por uvas en nuevas tecnologías de la información!

Todo esto junto y alguna cosilla más me ha traído hasta aquí. Señores que abominan de Internet y ahora quieren regularlo y controlarlo todo:

No les he escuchado ponerse tan dignos cuando los insultos y amenazas de muerte se han dirigido a otros colectivos que no fueran los políticos (léase en este caso, periodistas como Ana Pastor, Arturo Pérez Reverte y otros muchos que seguramente han recibido cariños de este tipo en la Red).

Creo que en lugar de matar al mensajero deberían pararse a pensar antes de hacer y decir tonterías. Internet y todas sus plataformas, canales y recursos constituyen una valiosa herramienta que, como siempre, hay que saber usar y aprovechar. De esta manera, si un loco mata a su vecino con un martillo ¿cerramos Leroy Merlin?

¿Internet es un estercolero? En todo caso es el reflejo del estercolero en el que nos movemos diariamente. Gente maleducada, inepta, inculta, agresiva, bruta, crispada y deslenguada ha habido siempre y en todos los ámbitos. La única diferencia es que ahora su voz se oye más alto y la escuchan más personas, lo que por otro lado también hace más fácil denunciarlo y perseguirlo; independientemente de que esos comentarios se hagan con un nick falso y demás.

Es decir, es más sencillo librarse de un impresentable en la red bloqueándole o reportando un uso abusivo que de un vecino enloquecido que te hace pintadas en el buzón o te echa lejía en la colada recién tendida (por ejemplo). Asimismo, ya existen mecanismos legales y especialistas en medios digitales que se dedican a perseguir comentarios que pueden ser constitutivos de delito. Si los sufres denúncialo. Igualito que en el mundo real, vaya.

Yo prefiero no recurrir a lo del estercolero y decir que, efectivamente, Twitter (y otras redes) es como un patio de vecinos. Sí, pero es un patio virtual que configuras tú y que puede adquirir las dimensiones que tú quieras darle. Nadie te obliga a seguir a nadie ni nadie está obligado a seguirte a ti. Puedes expulsar (bloquear/denunciar) al vecino que no te interese y tampoco estás obligado a asistir a las juntas; es decir, no te penalizan por no tuitear, ni estás obligado a alimentar compulsivamente tu perfil de Facebook, ni a comentar en todo foro que se te ponga por delante.

Una comunidad de vecinos está constituida por personas y su buena marcha dependerá de la calidad humana de estas personas. Internet exactamente igual ¿o quién crees que hace contenidos, cuelga comentarios, te da noticias o te regala aplicaciones?

Pues eso, Internet es como la vida misma.

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