DeSAStre en Málaga. Intolerable

puñoEn principio este blog no iba a tener tintes demasiado íntimos o personales, pero ante la desidia, la falta de respuesta y la constatación de que desafortunadamente mi caso no es aislado, me desahogo aquí porque me da la gana.

Mi pena es infinita porque veo como el sistema público de salud se deshace y nos maltrata con asuntos que nada tienen que ver con los recortes. 

Estimados señores gestores del Hospital Carlos Haya de Málaga, ahora llamado Hospital Regional Universitario.

El motivo de este correo electrónico es recordarles que el ejercicio de la Medicina y la gestión de un centro hospitalario incluye, les guste o no, la implantación de un sistema de administración y burocracia ágil y eficaz; o al menos que no sea un obstáculo para los pacientes y un despilfarro para el Sistema Nacional de Salud.

Debido a la enfermedad de mi padre hemos tenido la desgracia de sufrir en nuestra familia los efectos de la descoordinación, la desidia y la poca diligencia de su personal de administración. Tenemos ejemplos de todo tipo: pruebas que se han perdido (han tenido que repetirse), citas fijadas en días incorrectos (con el consiguiente desplazamiento en balde y descuadre del resto de la agenda médica de un paciente que no está precisamente para andar de acá para allá), anulaciones de servicios que no se han comunicado (lo que supone un engorro y un gasto importante)… y un largo etcétera que ocuparía varias páginas.

Si a todo ello unimos la mala educación y la falta de modales de las que en muchas ocasiones hace gala su personal (con excepción de los conductores y personal de ambulancia que en todo momento ha tenido con nosotros un comportamiento ejemplar del que deberían tomar nota otros muchos sanitarios, incluyendo médicos y enfermeras) no tenemos por menos que expresar nuestro enfado y total decepción con el sistema que supuestamente defienden.

Entendemos que los servicios sanitarios han sufrido recortes (les recuerdo que la precariedad económica se ha cebado con muchos usuarios y familias, no solamente con el colectivo sanitario) y que la atención al público no siempre es fácil, pero también deben ustedes entender que la gente no acude a los servicios sanitarios por gusto y que la atención a personas enfermas exige una vocación y un grado de entrega que no todo el mundo tiene, en cuyo caso quizá deberían dedicarse a otro trabajo.

El pasado sábado por la tarde mi padre, enfermo polimedicado en diálisis, recién salido de un mes de radioterapia por un cáncer vesical, con una grave afectación ósea y dolores en todo el cuerpo tuvo que esperar más de media hora a la ambulancia que le trajese de vuelta a casa. Perdió la cuenta de las veces que dio sus datos personales a un par de personas que estaban de charla en el mostrador. Teniendo en cuenta que finalmente a mi padre se lo trajo a casa un vecino que casualmente estaba en el centro visitando a un familiar, este par de profesionales no estaba demasiado centrado en sus tareas.

Esta dejadez, de la que únicamente les he ofrecido una muestra de una larga lista, es intolerable por mucho que se trate de fechas festivas o de fin de semana. En primer lugar porque un centro regional de su envergadura no puede cubrir el expediente de manera tan lamentable y en segundo lugar porque para los pacientes en la situación en la que se encuentra mi padre ya no hay fines de semana ni fiestas que celebrar.

Su servicio de endocrinología ha llevado a cabo un manejo negligente, descuidado y apático de la diabetes de mi padre. Sus planteamientos y preguntas acerca de la cirugía bariátrica que hubiera necesitado hace 10 años han sido ignorados sistemáticamente, cuando no solventados con explicaciones absurdas impropias de profesionales que dicen ser especialistas.

Con este caso han demostrado tener una visión cortoplacista orientada a cubrir el expediente y salir del paso en lugar de ofrecer una atención sanitaria integral, coordinada y eficiente en términos de salud y gasto ¿se hacen una idea de la cantidad de recursos económicos que hemos consumido por no actuar de manera más diligente?

Recientemente he leído en prensa sus hitos en materia de trasplantes y neurocirugía, algo de lo que me alegro profundamente. No obstante, me gustaría que además de colgarse medallas por logros quirúrgicos asombrosos no descuidasen la atención al paciente de andar por casa, que también lo merece.

En el pasado hemos perdido un tiempo precioso que a estas alturas no podemos recuperar, dado que la situación clínica de mi padre se ha complicado de manera extrema. Les ruego encarecidamente, al menos, que el tiempo que le queda (no se apuren, nos tememos que no es mucho) no tenga que pasarlo haciendo frente a trámites interminables, teléfonos que no se descuelgan (ahora mismo mi madre lleva llamando media hora a tres teléfonos del Hospital Civil para gestionar una ambulancia que lleve mañana a mi padre a la Unidad de Dolor y ni siquiera hemos logrado hablar con nadie), corrillos de personal más ocupado en comentar su menú de Nochevieja que en hacer su trabajo, errores burocráticos de preescolar, personal malencarado, malas formas y prepotencia.

Un saludo.

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