Archivo de la etiqueta: Lubango

Experiencia Toyota

Si hay algo de lo que uno se tiene que olvidar en viajes como este es de las plazas que tiene un vehículo. Salvo en las pocas líneas de autobuses “oficiales”, en los demás medios de transporte siempre irán, como mínimo, el doble de gente de la que realmente cabría.

La máxima expresión del aprovechamiento lo vivimos en el trayecto de Lubango a Huambo, que hicimos por 8.000 kwanzas más otros 1.000 en concepto de equipaje. En una especie de todoterreno largo Toyota fuimos comprimidos como fichas de Tetris con otros 15 pasajeros.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Se nos duerme el culo, las piernas… pero lo pasamos bien. Somos los únicos blancos (como en casi todo el viaje) y nos convertimos en la atracción del día. Se extrañan de que mi pelo sea suave y liso, de que no hagamos pis a pie de rueda cuando paramos, de que no comamos los manjares que nos ofrecen por las ventanillas (para luego tirar los restos en marcha), de que no tengamos seis o siete hijos a nuestro alrededor, de que ambos trabajemos cada uno por nuestro lado, de que Luis tenga los ojos tan azules… nos preguntan a grito pelado nuestra edad… Y se quedan de piedra porque para ellos somos unos verdaderos carcamales.

No entienden por qué nosotros nos empeñamos tanto en tratabajar sin parar durante toda nuestra vida si con apenas 40 años ya estás en el tramo final de la misma. Al más gritón de ellos le digo que en Angola la esperanza de vida no llega a los 50, pero que en España supera los 80 años. Y es en ese momento cuando piensan que definitivamente venimos de otro mundo… y yo también.

Anuncios

Lubango. Las mentiras de Cristo Rei

Situada en la provincia de Huila, Lubango es una ‘gran ciudad’ a la que todavía le queda un gran camino por recorrer en materia de urbanismo y alcantarillado. Las calles con edificios bajos se apiñan rodeadas de extensiones de chabolas… y en medio de todo este polvo amarillento hay un centro comercial muy pequeño para lo que estamos acostumbrados, pero que sin duda debe de ser la atracción por excelencia de la ciudad.

Gracias a un taxista ‘oficial’ podemos ir a varios lugares que nos interesan. Entre ellos, un pequeño cementerio Boer (afrikaners de origen germano-holandés que se dispersaron fuera de las fronteras de Sudáfrica, país en el que se instalaron originalmente, para dedicarse al cultivo de la tierra y a la formación de grandes haciendas).

Lo encontramos gracias a las precisas indicaciones de la guía que llevamos (que normalmente no sirve de mucho), pero no porque Pedro, que así se llama nuestro conductor, tenga la más remota idea de que este recinto minúsculo está allí. El conductor es simpático y se ríe de las cosas que le preguntamos, como por ejemplo si es verdad que la enorme estatua de Cristo Rei, un remedo africano del Corcovado brasileño, fue víctima de los efectos colaterales de la guerra, tal y como figura en nuestra guía.

Pedro nos explica que Lubango apenas sufrió los rigores de la contienda, de manera que los estragos que luce la estatua de mármol blanco no se deben a ella. Al parecer, el rostro y la mano izquierda del enorme Jesucristo fueron destrozados por los propios soldados angoleños acuartelados en las inmediaciones.

Al parecer, cuando ya se habían tomado más Cucas (cerveza nacional) de las recomendables, los soldados hacían sus prácticas de tiro tomando la figura como diana. Asimismo, echaban a rodar acantilado abajo todo lo que ya se suponía que no tenía utilidad. Esto incluía ruedas, botellas, colchones y coches. De hecho, al mirar hacia abajo la cantidad de desperdicios que ‘decoran’ la falda de la montaña es considerable.

Una vez más, la leyenda se ha adornado para hacerla más atractiva. Sin embargo, no es el caso de nuestra siguiente parada: Tunda Vala, una fisura volcánica en medio de la Sierra de la Leba (Serra da Leba) que literalmente nos corta la respiración…